Pues esta sí que trabaja "a jornada completa"... ¡pero vaya que es desprolija y descuidada!
Muy bien, Marcos, me gustó el desarrollo y esos toques de humor, al menos según mi lectura, como cuando ella recuerda su visita "poco discreta" a la cafetería de un instituto.
Me atrevo a sugerirte que revises unos detalles del lenguaje; por ejemplo, repites mucho los demostrativos "aquel, aquello, aquella", y algunas frases contienen cacofonías. Con correcciones de esa clase ayudas al lector haciendo que el texto fluya más.
Lo disfruté.
¡Saludos!
Muchas gracias por tus recomendaciones. De los demostrativos sí que abuso sí, es un mal que he de abolir. Las cacofonías de este texto son fruto de una escritura rápida y automática y la ausencia de una revisión posterior del texto. Me halaga que lo disfrutaras.
Un saludo.
Hola, Marcos. Me ha gustado este cuento, sobre todo la ironía con la que tratas al personaje (La Muerte), y la fluidez del texto; de hecho mejora según avanza la narración; creo que el primer párrafo precisa de más atención por tu parte. Comparto con Jorge el asunto de los demostrativos; en cambio opino diferente respecto a la cacofonía (algún día escribiré un artículo dedicado a este asunto, pues creo que debe superarse ya de una vez esa definición de cacofonía como "efecto desagradable por la repetición inadecuada de sonidos cercanos en la frase", mientras la aliteración se considera un "recurso artístico de la prosa". Algunos ensayos ponen como ejemplo de aliteración estos magníficos versos: "Claras horas de la mañana/ en que mil clarines de oro/ dicen la divina diana:/ Salve al celeste sol sonoro", claro, del genial Rubén Darío. Y como ejemplo de cacofonías he llegado a encontrarme con esto, con tal de mantener que en una buena prosa no se debe permitir: "Don León, en la puerta, hizo una cortés inclinación de cabeza, y, aceptando la invitación del señor Eusebio para sentarse ante él, se excusó por no haber acudido antes al Registro de Forasteros, pero estuvo a la espera de su caballo y paje de equipajes", cuando este texto es del maravilloso Cunqueiro y fue escrito en lengua gallega, por lo que si alguien es aquí culpable, será el traductor). Siguiendo con tu relato, tendrás que reconocer el desatino de esta frase: "Al salir a toda prisa, me pillé la túnica con la puerta, teniendo que abandonar, a la altura del pestillo, un jirón de la túnica negra." Sobre todo cuando le sigue esta otra que es espléndida: "Pero peor aún fue cuando, al llegar al final de mi siguiente cita, recordé que me había dejado la guadaña apoyada contra la cama de aquel anciano." No te voy a votar hasta que no trabajes en serio, porque la frase pésima se arregla con total facilidad y diciendo exactamente lo mismo: " Al salir a toda prisa, me pillé la túnica con la puerta, teniendo que abandonar un jirón negro a la altura del pestillo."
Saludos.
No he evitado reírme con el final de tu comentario. Te explico: le di mil vueltas a aquella frase y en origen recuerdo que era bastante parecida a la oración que tú propones. Como ya he comentado fue una escritura bastante rápida y como no tenía tiempo para más, acabé por abandonar la frase tal y como quedó. Gracias por fijarte en ello.
En cuanto al primer párrafo, estaba también más trabajado, pero me vi obligado a modificarlo pues el texto original tenía más caracteres de los permitidos.
La verdad es que es un verdadero placer haber descubierto este espacio y poder recibir críticas tan constructivas que, sin duda, ayudan más de lo que parece.
Un saludo.
Disfruté mucho de este breve cuento. Siempre pensé que un gran final hace grande un relato breve, y así es en Jornada Completa. Lo único que te objetaría (ya que veo que por aquí se opina bastante, y eso es bueno siempre que sea constructivo) es lograr un mayor enganche desde el primer párrafo, para evitar abandonos. Saludos.
Comentarios
maRiamoRena
Jue, 25/08/2011 - 14:23
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Te intuí a mitad del relato,
Te intuí a mitad del relato, pero fue un placer seguir leyendo hasta el final. Un saludo
Marcos Antón
Jue, 25/08/2011 - 16:59
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Muchas gracias por leerme y
Muchas gracias por leerme y por tu comentario.
Quería dejarlo caer, a medida que avanzaba el relato, pero sin hacerlo de forma explícita.
Un saludo.
Jorge Laboranti
Jue, 25/08/2011 - 23:49
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Pues esta sí que trabaja "a
Pues esta sí que trabaja "a jornada completa"... ¡pero vaya que es desprolija y descuidada!
Muy bien, Marcos, me gustó el desarrollo y esos toques de humor, al menos según mi lectura, como cuando ella recuerda su visita "poco discreta" a la cafetería de un instituto.
Me atrevo a sugerirte que revises unos detalles del lenguaje; por ejemplo, repites mucho los demostrativos "aquel, aquello, aquella", y algunas frases contienen cacofonías. Con correcciones de esa clase ayudas al lector haciendo que el texto fluya más.
Lo disfruté.
¡Saludos!
Marcos Antón
Vie, 26/08/2011 - 01:30
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Muchas gracias por tus
Muchas gracias por tus recomendaciones. De los demostrativos sí que abuso sí, es un mal que he de abolir. Las cacofonías de este texto son fruto de una escritura rápida y automática y la ausencia de una revisión posterior del texto. Me halaga que lo disfrutaras.
Un saludo.
Maqroll
Sáb, 27/08/2011 - 03:53
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Hola, Marcos. Me ha gustado
Hola, Marcos. Me ha gustado este cuento, sobre todo la ironía con la que tratas al personaje (La Muerte), y la fluidez del texto; de hecho mejora según avanza la narración; creo que el primer párrafo precisa de más atención por tu parte. Comparto con Jorge el asunto de los demostrativos; en cambio opino diferente respecto a la cacofonía (algún día escribiré un artículo dedicado a este asunto, pues creo que debe superarse ya de una vez esa definición de cacofonía como "efecto desagradable por la repetición inadecuada de sonidos cercanos en la frase", mientras la aliteración se considera un "recurso artístico de la prosa". Algunos ensayos ponen como ejemplo de aliteración estos magníficos versos: "Claras horas de la mañana/ en que mil clarines de oro/ dicen la divina diana:/ Salve al celeste sol sonoro", claro, del genial Rubén Darío. Y como ejemplo de cacofonías he llegado a encontrarme con esto, con tal de mantener que en una buena prosa no se debe permitir: "Don León, en la puerta, hizo una cortés inclinación de cabeza, y, aceptando la invitación del señor Eusebio para sentarse ante él, se excusó por no haber acudido antes al Registro de Forasteros, pero estuvo a la espera de su caballo y paje de equipajes", cuando este texto es del maravilloso Cunqueiro y fue escrito en lengua gallega, por lo que si alguien es aquí culpable, será el traductor). Siguiendo con tu relato, tendrás que reconocer el desatino de esta frase: "Al salir a toda prisa, me pillé la túnica con la puerta, teniendo que abandonar, a la altura del pestillo, un jirón de la túnica negra." Sobre todo cuando le sigue esta otra que es espléndida: "Pero peor aún fue cuando, al llegar al final de mi siguiente cita, recordé que me había dejado la guadaña apoyada contra la cama de aquel anciano." No te voy a votar hasta que no trabajes en serio, porque la frase pésima se arregla con total facilidad y diciendo exactamente lo mismo: " Al salir a toda prisa, me pillé la túnica con la puerta, teniendo que abandonar un jirón negro a la altura del pestillo."
Saludos.
Marcos Antón
Sáb, 27/08/2011 - 14:44
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No he evitado reírme con el
No he evitado reírme con el final de tu comentario. Te explico: le di mil vueltas a aquella frase y en origen recuerdo que era bastante parecida a la oración que tú propones. Como ya he comentado fue una escritura bastante rápida y como no tenía tiempo para más, acabé por abandonar la frase tal y como quedó. Gracias por fijarte en ello.
En cuanto al primer párrafo, estaba también más trabajado, pero me vi obligado a modificarlo pues el texto original tenía más caracteres de los permitidos.
La verdad es que es un verdadero placer haber descubierto este espacio y poder recibir críticas tan constructivas que, sin duda, ayudan más de lo que parece.
Un saludo.
Maqroll
Sáb, 27/08/2011 - 21:21
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Gracias, Marcos. Gracias por
Gracias, Marcos. Gracias por aceptar mis apreciaciones sin "complejos"; complejos y la baja autoestima que tanto abunda por aquí.
Saludos.
Narratuit
Vie, 21/10/2011 - 12:02
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Disfruté mucho de este breve
Disfruté mucho de este breve cuento. Siempre pensé que un gran final hace grande un relato breve, y así es en Jornada Completa. Lo único que te objetaría (ya que veo que por aquí se opina bastante, y eso es bueno siempre que sea constructivo) es lograr un mayor enganche desde el primer párrafo, para evitar abandonos. Saludos.