Diego es un joven de 18 años el cual todos los veranos se ve obligado a pasar 3 interminables meses en el bonito, pero aburrido pueblo costero, donde sus padres tienen una casa, alejandolo de sus amigos y de su chica.
Samuel es ciego de nacimiento, pero eso no le impide estar buscando siempre nuevas experiencias en la ciudad. Él ira en busca de la promesa de sensaciones celestiales que uno de sus compañeros de trabajo le ha platicado existen en un lugar que sólo abre de noche. En ésta trasnochada, Samuel descubrirá que los ojos no son la única broma del Diablo.
Dicen que la distancia es el olvido. Yo digo que la distancia es el kilometraje. Cuento breve donde se narra la historia de una pasión de largas distancias y a cobro revertido. Una historia de idas y venidas como un boomerang. Una historia absurda como el cuerpo de un ornitorrinco. Una historia que te hará saltar de emoción como un canguro.